NUESTRO ENTORNO

EL SALVADOR, EL PULGARCITO DE CENTROAMÉRICA

El Salvador es conocido como “El Pulgarcito de América”, ya que es el país más pequeño del continente pero, sin embargo, el más densamente poblado.

Pobreza
A pesar de encontrarse entre los países de desarrollo humano medio, según el Informe sobre Desarrollo Humano de 2016 se encuentra en el número 117 de un total de 188 países, persisten importantes bolsas de pobreza.
De acuerdo con el Gobierno de El Salvador, en el año 2017, la pobreza total alcanzaba al 29,2% de la población y la pobreza extrema al 7,7%, concentradas, sobre todo, en el área rural.
Esto hace que el país tenga un un perfil de desarrollo muy desigual e injusto y que genera grandes desigualdades en el acceso a los servicios y los recursos.

Educación
Según los registros del Ministerio de Educación, entre los años 2009 y 2014, las cifras de abandono escolar debido a la inseguridad y violencia del país aumentaron en un 120%. Otros factores, como la “falta de interés” (34%), la “necesidad de trabajar” (19%), el “no poder permitirse el lujo de continuar” (18%) o las “responsabilidades del hogar” (17%) también propician las altas tasas de deserción escolar en el país (Informe Regional del Gasto Social 2015).
Por otro lado, la falta de escuelas y/o pupitres, limita el acceso a la educación a buena parte de la población.
Además, la baja calidad de la enseñanza primaria pone en peligro el rendimiento de los estudiantes en los niveles secundarios y la motivación para permanecer en la escuela.
Sin trabajadores educados y capacitados, será todo un desafío para El Salvador crear suficientes buenos empleos que impulsen el desarrollo económico y social del país.
Violencia
El país sufrió una guerra civil que duró 12 años y de la que todavía hoy se está recuperando. Desde la firma de los acuerdos de paz en 1992,  El Salvador ha realizado notables avances en pro de la consolidación de la paz y la democracia. Pero aún así, a día de hoy, sigue siendo un país con graves problemas económicos y estructurales, que vive inmerso en un conflicto social protagonizado por las pandillas callejeras o “maras”. Se trata de grupos juveniles muy violentos, inmersos en un estado de pobreza y marginación social, y caracterizadas por una gran agresividad, un estilo de vida clandestino y un largo historial de violencia. Se caracterizan también por un profundo sentido de jerarquización interna, de obediencia y por su capacidad de adaptarse y mutar. Dedicadas a la extorsión, al tráfico de personas y a la droga, su presencia hace muy difícil para la gente que vive en los municipios donde éstas se desarrollan poder vivir en libertad.
El bajo crecimiento limita el ingreso y las oportunidades de la población, lo cual crea incentivos para que los jóvenes se unan a las maras o grupos de narcos, que pueden ofrecerles oportunidades de ingresos significativos a corto plazo. En 2017, El Salvador tuvo la tasa de homicidios más alta del mundo: 60 asesinatos por cada 100.000 habitantes, una cifra similar a la que se producía en el periodo de guerra civil. La mitad de las víctimas fueron jóvenes entre 15 y 29 años.

Soyapango
El distrito donde está situado el colegio de la Fundación, es el segundo distrito más violento y deprimido del país según las fuentes oficiales del propio gobierno. En este escenario, la infancia y adolescencia de Soyapango está en peligro constante de marginación y exclusión social. Ésta es la realidad en donde llevamos a cabo nuestro proyecto: un colegio que hoy en día educa alrededor de 1500 niños cada año.

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